¿Debería el arte ser difícil?

Por Christelle Proulx

El pasado 9 de diciembre, en el diario británico The Guardian, un artículo presentaba una afirmación del artista Anselm Kiefer que proclamaba: “El arte es difícil, no es entretenimiento”[1].  Esta afirmación es impactante y nos pide reflexionar sobre el arte y su recepción, especialmente en el caso del arte contemporáneo que tiene la reputación de ser inaccesible al público general.

Anselm Kiefer es sin duda un gran artista. Incluso podría decir que es uno de los artistas que me inspiró a realizar mis estudios de posgrado en Historia del Arte después de su exposición individual en el Museo de Arte Contemporáneo de Montreal. En el 2006, “Heaven and Earth” fue una exposición rica en interpretaciones.  Recuerdo haber pensado que las explicaciones proporcionadas por la guía estaban un poco tiradas de los cabellos. El hecho de que una de sus piezas pertenezca al Museo de Louvre es una de las marcas más importantes de la legitimización de su obra en el mundo del arte. Es muy probable que esto sea un factor del porque su afirmación es de carácter delicado, viniendo ésta de un artista tan influyente.

Tuve la impresión de haberme encontrado con las creencias elitistas de antaño del crítico de arte americano Clement Greenberg, escritas en su ensayo clásico “Avant-Garde and Kitsh”[2], en el que posiciona el entretenimiento en la misma categoría que el kitsh, la pobreza y la falta de educación; en oposición al verdadero arte, el arte de la vanguardia difícil y hecho para la gente rica y educada[3].

El arte no puede posicionarse en oposición al entretenimiento. Hay un espacio de convergencia entre ambos, y lograr discernir que parte pertenece a cada cual es extremadamente difícil. Realmente no creo en ese tipo de oposiciones firmes; prefiero ver el arte como un concepto en forma de constelaciones, con contradicciones que coexisten y convergen, que se complementan y se desafían unas a las otras. De cualquier manera, si el arte debe ser difícil, es probablemente con el propósito de hacerlo eficaz en la contribución de nuevas ideas sobre si mismo y sobre la vida. Como quiera, si sólo unos cuantos tienen acceso a esas ideas a causa del hermetismo de las obras, el arte solo existe como un pasatiempo intelectual que requiere de tiempo, pero no tiene impacto sobre la vida porque no interesa al público.

Las obras de arte deberían ayudar al público a entender lo que intenta comunicarles. Sin sobre simplificar, debe dar pistas de las ideas que propone. Para mi hace sentido que el arte deba ser difícil porque su importancia reside en su capacidad de hacernos reflexionar. El arte debe exigir al público de tomar un rol activo en la interpretación, en lugar de uno pasivo.

El valor artístico no es intrínseco a la obra,  éste se produce a través de un sistema complejo  que incluye personas que poseen visiones y valores muy diferentes: historiadores, críticos, artistas, museos, coleccionistas de arte, amantes del arte, etc.  No hay un Arte único, sino mas bien hay las Artes. Creo firmemente que el arte debe contener una parte de complejidad, aunque esta parte podría ser menor sin que la obra pierda sus estatus de arte, sin convertirse en “anti-arte” como afirma Kiefer. Las fórmulas fáciles que son cautivantes visualmente sin abrir la puerta a mucho más, sean éstas la provocación gratuita o el esteticismo vacío, forman parte del arte. El Arte, sin ofender a los puristas, no es y no puede ser “puro”.

Si el arte fuera fácil, la reflexión sobre el mismo no tendría razón de existir. Entonces, en ese sentido, debería requerir un cierto esfuerzo. ¿Debería acaso la obra misma ser difícil? No lo creo. ¿Debería serlo la práctica artística? Tal vez sí. Pienso que ésta necesita de un trabajo de investigación profunda. ¿Y qué hay de la interpretación del arte en general y de las obras de arte en específico? Esto parece ser el punto crucial. Ésta debería de requerir un esfuerzo del público de reflexionar sobre el significado de la obra.

Si el Arte, cualquier arte, es tan hermético que toma años en derivar un poco de significado, habría sólo unos cuantos historiadores para los cuales el arte sería significativo. Ésta es una opción un tanto limitada. El Arte,  desde mi punto de vista, debería ser multifacético. El valor artístico parece residir en la variedad de posibles interpretaciones, llamado polisemia. El Arte accesible y el Arte hermético tienen su lugar, pero definitivamente me inclino por la mayor accesibilidad posible, sin caer en la simplicidad desprovista de cualquier sentido crítico. Hacer accesible el lado crítico del Arte me parece una meta digna de alcanzar.a. ¿Y qué hay de la interpretaci quèegaciser “puro”.ma Kiefer. Las frse en s muy diferentes: historiadores, crsatiempo intelectu



[1] Escrito por Alex Needham. Puede encontrar el artículo en este lazo: http://www.guardian.co.uk/artanddesign/2011/dec/08/anselm-kiefer-art-white-cube

[2] Publicado en 1939 en Partisan Review.

[3] Al igual que Kiefer en el artículo, Greenberg oponía el arte “verdadero” a los “productos”. Si es cierto que el mercado puede pervertir la concepción del arte, como cuando Kiefer afirma “comprar arte no es entenderlo”. Este punto requiere de extensa reflexión que no puedo abordar aquí, pero es importante mantener en mente.

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